Las fotografías de Pit Buehler conforman un atlas de arquetipos, una red de roles y máscaras que muestra el escenario de la vida en su diversidad. Ya sean payasos, guerreros, drag queens o chamanes, los retratados no aparecen como meros individuos, sino como tronies modernos: expresivos estudios de carácter en los que el rostro concreto se convierte en una superficie de proyección de figuras universales. En la confrontación de las series, Pit Buehler transforma lo personal en general y lo momentáneo en atemporal. Sus imágenes emergen como iconos en los que la belleza, la dignidad y la vulnerabilidad se funden en un orden superior. Es un boceto cartográfico de la existencia humana, un manifiesto visual de aquellas historias que nos moldean y nos trascienden.


































































